7/28/2013

LA PALABRA: "MALA"

En lo que llevamos de vacaciones de verano, hemos notado un cambio enorme en Alba.
En menos de un mes ha empezado a hablar muchísimo, y a construir frases bastante complejas, en las que en bastantes ocasiones conjuga los verbos incluso.
Yo creo que es fruto del trabajo de todo el año en la guardería y también la influencia de jugar con niños de todas las edades en la escuela de verano.
En resumen, está "espabilá". Nos lo pasamos genial con ella y nos divertimos muchísimo escuchandola hablar.
Definitivamente dejó de ser un bebé hace tiempo y es una niña que crece a pasos agigantados.
Todo es perfecto salvo una cosa, la palabra "mala".
Bueno, decir la palabra mala es la manera que Alba ha escogido para protestar.
Y últimamente ha decidido protestar por absolutamente tooooodo!!!
-Venga Alba, ponte los zapatos...
-NO MALA!
Mala la mamá, mala el papá, mala la mosca que la molesta, mala el juguete que se rompe, mala la mujer que quiere hacerle una gracia, mala el niño del parque que está en el columpio...
Y es cierto que ella está en la fase del desarrollo que comprende que ella es una persona independiente y esta valorando hasta dónde puede llegar con sus acciones. Nos reta...
Y yo sé que debo gestionar esos momentos con tranquilidad y saber poner límites sin dar mayor importancia a todas las señales de rabieta que ella demuestre....pero qué dificil es!!!
Al principio se lleva bien...pero cuando no para con el MALA! y además lo dice con mucho énfasis..e incluso haciendo el ademán de querer pegarnos, o incluso mordernos...que lo ha hecho ya...
Bufff!!!! (una tila por favor...que me la como -y no a besos-)
Soy de la teoría que los gritos o los cachetes no funcionan, está claro que demuestran cómo los adultos también pierden los estribos, y gritan y pegan cuando quieren. Así que ella imitará lo que ve... y lo que intentamos es que aprenda a controlarse.
Y siempre intentamos no gritar ni pegar -a veces no lo conseguimos- , si la miramos muuuy serios y le decimos que esa palabra no se dice, o que tal cosa no se hace. Y si vemos que sigue con la suya...al "rincón de pensar". Sí, ya sé que el castigo tampoco es demasiado efectivo, pero notamos que ahí Alba se asusta y se da cuenta que ha traspasado un límite y no debe hacerlo más.
Suele pedirnos perdón al rato (creo que cada vez nos lo dice más pronto porque ha visto que así no está tanto rato en el rincón)...luego nos damos un beso y lo bueno, es que ella no suele volver al tema de conflicto.
Pero qué difícil...como padres, nunca sabemos si nos hemos pasado o si somos demasiado benevolentes...
La cuestión es que, de todos modos, la palabrita en cuestión no la ha abandonado, y sigue diciéndola a cada instante...espero que no aprenda pronto otras palabras peores!