1/27/2013

MI EXPERIENCIA CON LA LACTANCIA MATERNA

Alba está constipada de nuevo, vuelve a tener fiebre, tos y moquitos. Es lo normal en esta época...
Pero la verdad es que, cuando está enfermita, siempre agradezco el hecho que todavía siga queriendo pecho.
Sé que hay gente a la que no le gusta darles hasta los dos años, como recomienda la OMS, sé que hay madres que lo intentan pero los mismos bebés lo rechazan, otras no pueden multiplicarse y por mucho que quieran, por trabajo, porque tienen más hijos o por lo que sea, no pueden.
Me parecen todas las opciones buenas, porque cada madre tiene sus circunstancias y tiene que criar a sus hijos como le salga del corazón... pero de verdad que yo agradezco mucho el seguir dándole pecho ahora y más en los momentos que está enferma.
Porque tenga lo que tenga: constipado, gripe, rotavirus gastrointestinal, fiebre...la leche materna la calma y le da el poquito de energía necesaria para estar contenta y seguir adelante.

Siempre que pasamos un momento como éste pienso en mi prima Merche, que es matrona (http://materpilates.com/) y en mi tía Lourdes, que es pediatra. Tuve, tengo, tremenda suerte de tenerlas cerca, porque las dos me ayudaron un montón!

Alba nació 15 días antes de lo previsto, nació con 2,5kg, no llegaba a ser prematura, pero su actitud sí lo era...sólo dormía y dormía, y cuando intentaba cogerse al pecho no se agarraba más de 3 segundos y se soltaba. Yo creía que no me subía la leche, o que mi leche no era buena... ya sabéis...en el hospital, con las hormonas a flor de piel, viendo como todos los bebés se agarraban con esmero a los pechos de sus mamás y yo allí esperando que Alba  se despertara en algún momento para intentar darle de comer.
Sólo conseguíamos que mamara cuando venían o mi prima o mi tía y enchufaban -literalmente-mi pecho en la boquita de nuestra peque. Después de probar sondas y pezoneras mil veces, al final junto con las pacientes enfermeras del hospital, decidimos darle leche de fórmula con una jeringuilla, introduciéndole un dedito en la boca mientras la leche entraba por la comisura. Mas o menos como un pajarito, vamos.
Pensé que en casa le daríamos biberón. Que yo era una de esas madres que no pueden dar pecho. "Pasa ná", mi madre tampoco pudo dar mucho tiempo pecho, su madre tampoco... era cosa de família.
A los tres días nos fuimos a casa, Alba con 2,3 kg y yo con unos pechos a punto de explotar! Me moría del dolor y mi prima me dijo que eso era la subida de la leche, que me la sacara con el sacaleches y así me calmaría.
Así lo hice, y ya que la tenía fuera pues se la dimos a Alba con la jeringuilla. Y como le gustó!!! Si normalmente tomaba 40ml de la leche de fórmula, tomaba el doble cuando era de la mía. Durante una semana intenté sacarme leche cada dos horas para que tomara un poquito más en cada toma. Tuvimos que ir 4 días seguidos al hospital a pesarla... hasta que empezó a ganar un poquito de peso.
Yo no tenía tiempo para nadie, sólo para mis dos sacaleches ¡a la vez! Cada vez anotaba en una libreta la cantidad que me sacaba y la cantidad que tomaba Alba...
Esto me estresaba un poco y me hacía sentir fatal, porque si a Alba le gustaba mi leche ¿porqué no se agarraba al pecho?¿no tenía feeling conmigo, su madre? La verdad es que estuve bastante triste...
Seguí con el sacaleches a pesar de todo porque veíamos que Alba iba engordando poco a poco, y porque Miguel me animaba y apoyaba,  y porque cada día mi prima Merche y/o mi tía Lourdes venían un buen rato a casa y conseguían que Alba se cogiera al pecho y mamara como un bebé normal.
Pero la situación no se podía alargar mucho más...era muy estresante para mí y mi prima me invitó a pasar unos días en su casa, porque así ella siempre estaría cerca y pondría a Alba en el pecho hasta que ella misma se cogiera sola.
Una vez allí, Merche se dió cuenta de cuál era el problema! Lo que le pasaba a Alba es que tenía tendencia a poner la lengua hacia arriba, pegada al paladar como un bebé prematuro... por esa razón no podía succionar a menos que pillaramos el momento que la tenía hacia abajo.
Con eso y con mucha paciencia por su parte (día y noche!!!) logramos ir haciendo todas las tomas normalmente.
Me enseñó a pellizcar bien el pecho para introducirselo a Alba. Os explico a modo terrenal lo que yo me imaginaba para hacerlo correctamente: el pecho es como una rueda de bici, y la parte donde está la leche es la cámara. Si tú al pellizcar el pecho sólo coges la parte exterior, el bebé no llega a succionar, entonces primero presionas hacia atras con los dedos el pecho y así coges el exterior y la cámara de leche en el mismo pellizco (os dibujo lo que yo imagino, que PARA NADA es algo científico, sólo es una idea mental que me ayudó mucho)

A los tres días me fuí a casa con una niña que mamaba perfectamente y yo comencé a disfrutar del apego con ella.
Otro día os contaré las siguientes fases de la lactancia, porque creo que es necesario explicar a todas las futuras madres que al principio no todo es fácil, bonito y sencillo. Que no se sientan desanimadas si al principio se agobian de estar siempre con "las tetas al aire", o por si tienen alguna fase de mastitis, que no son las únicas, pero que realmente vale mucho la pena, todo el esfuerzo que se hace en esos momentos compensa con creces.